En la primera toma de contacto abordamos el proyecto con una visión general, con el objetivo de comprender su naturaleza, su situación actual y el contexto en el que se desarrolla. Esta fase nos permite obtener una lectura clara del proyecto y contextualizarlo adecuadamente en función de sus características.
A partir de esta valoración, analizamos su complejidad, los objetivos planteados y los recursos disponibles, con el fin de identificar los factores clave que pueden requerir soporte especializado y anticipar condicionantes técnicos y regulatorios desde una fase temprana.